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¡Perseverancia!

El testimonio de Fernando, de ocho años, es digno de una sola palabra: perseverancia.

Llegó a una de las residencias de María Ayuda el año 2016 proveniente de una familia en donde sus padres presentaban consumo problemático de drogas y violencia intrafamiliar, provocando una situación de vulneración grave de los derechos de sus hijos.

Fernando estuvo en varios programas ambulatorios anteriormente, pero no hubo mejoría, ni cambios en las dinámicas familiares que permitieran que pudiera continuar bajo el cuidado de sus padres, por lo que judicialmente se determinó que debía ingresar a una residencia de protección.

Mientras se encontraba viviendo en la residencia de María Ayuda, se visualizó que sería necesario buscar una familia que pudiera acogerlo.

El año 2019 se inició el proceso de adopción que se tuvo que pausar en 2020, por la inestabilidad emocional que estaba viviendo Fernando. A ello se sumaba una epilepsia que lo afectaba y que debía ser regulada, por lo que todo se volvió muy complejo, pero con un trabajo perseverante del equipo profesional y técnico de la Residencia de María Ayuda, pero por sobre todo, el esfuerzo, entusiasmo y convicción de Fernando por encontrar una familia que lo acogiera, logró importantes avances emocionales y conductuales, retomando su proceso de adopción a mediados del 2020, sumando además de avances en su tratamiento de epilepsia, con claras mejorías y un alentador pronóstico.

A pesar de períodos de angustia al ver estancado su proceso, el equipo de la residencia y la red Inter sectorial retomó la búsqueda de familia, otorgándole una nueva esperanza a Fernando.

La buena noticia llegó cuando se informa que una familia extranjera había pasado por todos los procesos de evaluación. A principios de marzo de este año, se logró la asignación y luego se le informó la gran noticia a Fernando. El papá es músico y la mamá trabaja en un museo, coincidiendo con su gusto por las manualidades y la música.

Monitoreado constantemente, Fernando logró una adaptación muy favorable, disminuyendo inclusive los episodios de crisis y generando un gran lazo. Actualmente, después de pasar por una serie de vinculaciones personales en Chile, están a la espera de documentos legales para irse definitivamente al país de origen de su nueva familia, a ser felices, como Fernando lo merece.

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