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UNA NAVIDAD DIFERENTE

En todas partes escuchamos que esta Navidad 2020, será para todos diferente a las anteriores por lo que hemos vivido, por las restricciones que nos impone el Coronavirus. Habrá menos personas que las acostumbradas en cada familia, no vendrán quizás los hijos que están más lejos, o nuestros padres y abuelos por el riesgo de salud de estar todos juntos.

En nuestros hogares de María Ayuda a lo largo de Chile celebraremos como cada año, en la intimidad de la Nochebuena, con los niños y niñas que viven con nosotros en cada residencia. Será como siempre un momento lleno de dignidad, recogimiento y alegría. No estarán, como es cada año, sus familiares directos, por imposibilidad de estar juntos, por lo que el desafío será siempre crear un ambiente familiar lo más propicio para esa noche. Estarán con sus cuidadoras elegidas para ese momento, se preparará la mesa más linda de todo el año para compartir la cena y por supuesto esperarán impacientes abrir los regalos que estarán en el pesebre.

Pero junto a toda esa ambientación externa nos podremos centrar en lo más importante, el misterio de Belén, la realidad de Dios hecho niño, en el humilde establo de belén. Qué hermoso momento para nuestros niños. Desfilarán ante ellos con el relato del Nacimiento, los diferentes personajes ya conocidos, empezando por María, la Mujer creyente que llevó al Niño en su seno, y lo dio a luz en un pobre pesebre para animales. Allí lo recostó en una cuna de paja y lo envolvió en pañales.

Celebrar Navidad, la fiesta de la sencillez, con los que viven la sencillez desde la cuna, los niños vulnerados en sus propias familias, es algo especial. La ternura los envuelve, las lágrimas también asoman en los ojos de los niños y niñas, la alegría de los más humildes es más contagiosa, los abrazos y buenos deseos se expresan. Para ellos es la fiesta más importante del año, y se transforma en algo inolvidable en sus vidas.

Los invito a todos Uds nuestros colaboradores, a tener presente a todos nuestros niños y niñas que en estos días tendrán la vivencia de la nochebuena, y donde quizás el único pensamiento que tengan, es poder regresar pronto a sus propias familias. Que seamos todos el pesebre de belén con nuestra calidez, ternura y cercanía con ellos. Que la realidad del niño hecho pobre y humilde se haga realidad especialmente en cada uno de nosotros.

¡Feliz Navidad!

Padre Francisco Pereira

Director Pastoral

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