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¿Por qué es importante mantener el vínculo familiar?

María Ayuda trabaja con un modelo de intervención que se focaliza en la acogida y visibilización de los niños, niñas y adolescentes (NNA) de las residencias, para favorecer vínculos sanos con ellos y su entorno, con el fin de acortar, en la medida de lo posible, los tiempos de permanencia en el sistema residencial.

Existe una mirada pedagógica y espiritual, orientada al reconocimiento de la dignidad de los NNA y sus familias. Ese es el gran desafío de María Ayuda, el de traer la pedagogía de Schoenstatt a la vida cotidiana de las residencias, entendiendo que educar, no es solamente en el ámbito escolar, sino también con las familias, con las redes o con figuras significativas.

Uno de los pilares fundamentales es la dignidad humana, como valor trascendental, reconociendo al otro como un legítimo “otro”, desde el respeto y la confianza. También es importante considerar que las vulneraciones de derechos de los NNA que ingresan a residencias de protección, se dan en un contexto social, y nos permiten tener una mirada integral para trabajar las determinantes sociales que afectan el desarrollo de la familia.

“Uno de los acentos importantes en las residencias es el trabajo con familias y figuras significativas, que ayuda a retribuir los derechos de los niños, transformándonos en un espacio residencial lo más transitorio posible. Fortalecemos las competencias parentales y marentales para generar un proceso de reunificación familiar para los niños y niñas en un contexto familia protector”, comenta María José Andrade, supervisora técnica de María Ayuda.

Existen diferentes estrategias para llevar a cabo el proceso de vinculación con la familia, aunque hay algunos transversales que lo dan las orientaciones técnicas del Sename, así como también nuestro propio modelo. Se genera una planificación a partir de un diagnóstico, para generar un plan de intervención en el trabajo con la familia y las figuras significativas, orientado al reconocimiento de las capacidades y dificultades, si no existen contraindicaciones, por ejemplo, de los Tribunales de Familia y siempre que nosotros consideremos que es lo mejor para los niños y niñas.

Las Familias asisten a las residencias, con espacios diseñados y acogedores para recibirlos, para que tengan un momento de visita con el niño o la niña, acompañados y en horarios flexibles, y así promover la participación de los adultos. Por otro lado, la residencia también realiza visitas domiciliaras a la familia o figura significativa para continuar el trabajo de reunificación y pre egreso.

“Muchas veces los adultos también han vivido sus propias historias de vulneración, violencia intrafamiliar, abuso sexual, exclusión, sistema escolar o discriminación por alguna capacidad intelectual, entonces, no solo hay un proceso de re significación psicosocial, sino también un trabajo de articulación de redes que permita generar condiciones para este proceso de reunificación familiar”, asegura María José.

Durante esta pandemia, ha sido complejo trabajar estos programas, dependiendo de las condiciones de salubridad y contagio de cada residencia. Aun así, se ha continuado esta labor, tomando todas las medidas de seguridad, salud y herramientas virtuales que sean necesarias para las familias, trabajadores de las residencias y, por supuesto, nuestros niños, niñas y adolescentes.

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