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La pertenencia a una comunidad en María Ayuda

La mayoría de las personas buscamos formar comunidad. Buscamos pertenecer a grupos que tengan los mismos intereses. Y es que el sentimiento de pertenencia se ha ido perdiendo como una forma – quizás – de protegerse en tiempos de gran individualismo, por el sueño de libertad personal y el miedo a comprometerse con otros renunciando a nuestros intereses particulares.

Todos sabemos que la comunidad es el fundamento de la sociedad humana. La necesidad de estar vinculados a otras personas más allá de mi propia familia es esencial. Buscamos esa comunidad con los amigos, en el deporte, en la vida social, en la vida religiosa, en el trabajo, y en muchas otras expresiones de relaciones humanas.

Quienes trabajamos en infancia, vemos que los niños, niñas y adolescentes experimentan una profunda inseguridad cuando sus vínculos familiares se han roto. El dolor que sufren cuando no tienen el sentimiento de pertenecer a una familia – la comunidad humana más fundamental – es demasiado profundo. Las consecuencias son la angustia, la inseguridad, los miedos a enfrentar su futuro y múltiples otras consecuencias para un desarrollo sano de su personalidad.

Para ellos es especialmente importante reencontrarse, desde esa carencia con espacios familiares, algunos hablan hoy de “espacios terapéuticos”, pero para nosotros representan en definitiva la comunidad familiar que han perdido o que nunca tuvieron.

El anhelo de un joven o una joven de pertenecer a algo es un signo vital que tenemos que saber acoger. Por esto, María Ayuda quiere ser esa comunidad que responda a esos deseos, entregándoles una comunidad que tenga los rasgos de una familia natural, una comunidad con atmósfera de familia, porque creemos que ese es el lugar privilegiado para sanar los vínculos heridos.

Padre Francisco Pereira
Director Pastoral

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