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El rol de padre en la familia

Acabamos de celebrar este domingo el día del padre. Una buena oportunidad para hacer una pequeña reflexión cristiana sobre la importancia del padre, y sobre la crisis que sufre el hoy el rol del padre en la familia y en la sociedad actual.

Quiero compartir primero una palabra del Padre José Kentenich, el fundador de Schoenstatt, quien afirmaba en la mitad de los años cincuenta, que si observamos la posición que ocupa el padre en la cultura moderna, “no es difícil formular que la tragedia del tiempo actual es, en el fondo, la tragedia del padre. Y queen forma creciente vivimos y nos movemos en un tiempo sin padre”.  ¿Será exagerado del padre Kentenich afirmar que la tragedia del tiempo actual es la tragedia del padre?  Pareciera que mirado desde la importancia que tiene la imagen humana del padre, para transferirla a la imagen de Dios, como Padre, no es una exageración, sino más bien algo esencial.

La realidad de este tiempo es que nos movemos en una época en que al mismo tiempo hay una grave crisis del Padre en la familia. Algunos opinan, relacionado con esto, que uno de los grandes problemas del mundo, y en Chile especialmente, es la crisis de la autoridad. Se dice que, en Chile, más que en muchos otros países, hay demasiada intolerancia. Intolerancia política profunda, intolerancia social que nos separa. Y también intolerancia religiosa, que nos ha dejado muchas huellas en la historia , y nos obliga hoy a mirar al mundo con humildad, aprendiendo que las posturas dogmáticas y moralistas no ayudan a la sana convivencia.

¿Dónde se aprende la tolerancia? ¿Cuál es el primer lugar donde se experimenta el respeto al otro?  No hay duda, en la propia familia.  Nos sorprendemos de los miles de jóvenes que vemos que no respetan nada, que “no están ni ahí” con la autoridad de nadie, ni siquiera en tiempos de Pandemia, ¿por qué? Porque nunca experimentaron la autoridad verdadera en su propia casa, especialmente la autoridad del papá.  Si no hubo una autoridad en mi familia, con mayor razón no habrá afuera una autoridad que me diga lo que tengo que hacer o no hacer. Tenía mucha razón el Padre Kentenich  al observar,  que poco a poco se estaba  desdibujando la autoridad del padre, porque se nos perdió su importancia y se nos confundió su rol.  Y esto tuvo y sigue teniendo consecuencias para todo: para la vida política, social, religiosa, o educativa.

Pero también quiero traer a esta reflexión sobre el padre al Papa Francisco, que al hablar sobre la familia nos dice con respecto al padre que: “en la cultura occidental, la figura del padre estaría simbólicamente ausente, desviada, desvanecida. (Amoris laeticia). Ausente, en muchas partes, no hay duda. De eso soy testigo directo: en todos estos años en María ayuda, los miles de niños y niñas que he visto ingresar y egresar a nuestros hogares de protección, tienen todos algo en común: la ausencia del padre. Para qué decir cuando ese “padre” desvía su rol y vulnera los derechos de sus hijos o hijas, terrible realidad.  Pero el problema de nuestros días, dice el Papa Francisco, no parece ser ya tanto la presencia “entrometida” o autoritaria del padre, que todos condenamos socialmente, sino más bien su ausencia. Las razones pueden ser el trabajo, o sus propias realizaciones personales. Y le hacen olvidar incluso a su propia familia. A nadie le cabe duda que la función del padre es determinante en la vida familiar. Todos esperamos que el padre ejerza su rol activo en la familia, ¿Cómo?  Que sea cercano a todos en su familia, no solo a su esposa, si no que pueda ver el crecimiento de sus hijos, que sepa esperar cuando el hijo en su adolescencia ya no los pesca y prefiere sus amistades a la familia, esperar, porque un hijo siempre, siempre regresa, si el padre es capaz de acoger en los fracasos y caídas, como el padre de la misericordia, de la parábola del Hijo Prodigo.  Y, por último, que no olvide que tiene un rol de ser transparente de Dios. No olvidemos nunca, que, desde el punto de vista religioso, Dios pone en el padre parte de sus cualidades, para que éste a su vez las trasmita a sus hijos: cercanía, presencia, misericordia, bondad. Y si el papá no está presente, a los hijos, esas cualidades de Dios no les serán cercanas, y, por lo tanto, perderán su vínculo filial con Él.  Rescatemos entonces la importancia del padre y el rol del padre en la familia, o seamos nosotros, cuando no hay otro, cada uno padre, allí donde no lo hay.

Padre Francisco Pereira
Director Pastoral