• Con el Coronavirus nuestras residencias han debido adaptarse, teniendo a la educación como uno de los desafíos más importantes que se ha tenido que asumir.

En solo unas semanas, la realidad país cambió diametralmente. Y quizás con mayor fuerza en los alumnos de nuestro país, quienes han debido adaptarse, no solamente a la suspensión de clases, sino que también a aprender y transformar la casa, en el colegio. Y los niños, niñas y adolescentes de María Ayuda no han sido la excepción.

Para los NNA de nuestras residencias, el colegio y la participación escolar es un espacio vivencial que, junto con entregar conocimientos académicos, favorece la participación e inclusión social, rompiendo con la sensación de estigmatización que implica el espacio residencial. De esta forma, la suspensión de este espacio impactó los procesos y dinámicas en las residencias, amplificando la sensación de doble encierro y la pérdida del control espacio/tiempo.

“La conectividad y disposición de material concreto educacional (guías y textos impresos, con orientaciones para el facilitador adulto); la ansiedad de los operadores sociales de las redes, que en un inicio se inmovilizaron dejando desprovisto de apoyo a la gestión de las residencias”, comenta Claudia Fischer, jefa técnica de la corporación, respecto a las principales dificultades que se han tenido que sortear.

Y para adaptarse a estas nuevas demandas que ha exigido la pandemia del Covid-19, en María Ayuda se han implementado una serie de cambios con el fin de ayudar a la adaptación de nuestros NNA a las nuevas formas de educarse y entretenerse, además de proteger su salud e integridad:

  1. Entregamos un Fondo por Rendir Especial para juegos de mesa y artículos deportivos para realización de actividades al interior de cada residencia
  2. Postulamos a un fondo de emergencia a Sename para cubrir gastos extras en compra de insumos sanitarios (mascarillas, alcohol gel, termómetros infrarrojos, guantes, cofias, cubre zapatos y pecheras desechables). También considera todos los costos extras relacionado con la contratación y reemplazo de trabajadoras para cubrir turnos y necesidades especiales debido a la emergencia.
  3. De acuerdo a orientaciones de Sename, se inició cuarentena preventiva en todas las residencias, evitando las visitas de personas desde el exterior y las salidas de nuestros niños, niñas y adolescentes
  4. Se compraron televisores Smart TV para todos los programas que no contaban con estos, facilitando la conectividad y participación de actividades grupales.
  5. Se contrató Netflix en todas las residencias para entregar más alternativas de entretención durante la cuarentena.
  6. Se facilitaron Bandas Anchas Móviles a todas las residencias que tenían problemas de conectividad.

A pesar de todo, en María Ayuda son muchas las cosas positivas que se han podido rescatar en este tiempo de cuarentena. La disposición y creatividad del personal, así como en especial el desarrollo de un cuerpo técnico inter residencial (a través de terapeutas ocupacionales y coordinadores(as) de vida cotidiana), quienes se han comprometido y desarrollado planes de trabajo, con metodologías fundadas en experiencia teórico práctica, favoreciendo el desarrollo de espacios online de intercambio metodológico. Y no se puede olvidar la disposición de los niños al aprendizaje y el desarrollo de rutinas.

“Según se ha observado, el diseño de estos espacios ha favorecido la acogida, la contención y la visibilización de sus necesidades y han respondido a desafíos y actividades lúdicas de aprendizaje. Sin embargo, aún se mantienen carencias de apoyo diferenciado en contextos especiales que en algunos casos es reducido”, finaliza Fischer.