Estamos viviendo la crisis de salud más grande que podamos recordar. El mundo entero está afectado, nuestro país también y por lo tanto nuestra querida María Ayuda también lo está.  Y es que nuestra corporación no puede olvidar que estamos al cuidado de niños, niñas y adolescentes con graves vulneraciones y por lo tanto serán ellos y ellas nuestra primera preocupación, sí, ellos y ellas, no nosotros.

Esa es la actitud que hemos tenido y la que tenemos que tener utilizando todos los métodos de resguardo y así seguir acompañando a nuestros NNA. Pertenecemos a un grupo de personas y colaboradores que no puede bajar los brazos, así como los profesionales de la salud.

Sin duda se vienen tiempos difíciles, esta situación traerá consecuencias económicas que afectará a las empresas y al mercado laboral. Hay compañías que dismiunirán trabajadores, otros que bajarán sus sueldos solidariamente. Nosotros dependemos en gran parte de la generosidad de las personas y si ellas dejan de aportar sin duda traerá consecuencias en María Ayuda.

A pesar de todo, no podemos dejar nuestros puestos de trabajo y seguiremos con la disposición que nos caracteriza, haciendo cada uno esfuerzos con el máximo de profesionalismo que hoy son primordiales para pasar lo duro que se nos viene con la esperanza puesta en lo mejor de cada uno y en Dios y la Mater que en la historia siempre ha sido victorioso frente a todo lo que amenaza a la humanidad. Arriba los corazones ha llegado la hora del amor.