Hace un año y medio que Luz ingresó a María Ayuda. Desde ahí, los cambios positivos han sido notorios y no ha parado de progresar a sus 11 años de edad.

El motivo de ingreso de Luz fue debido a que se encontraba bajo custodia de sus abuelos paternos, ya que ambos padres tienen situación de calle. Por desgracia, tanto su abuelo como su abuela, estaban en avanzada edad y enfermos. De hecho, su abuelo falleció hace poco tiempo atrás.

Pasó por todos los programas ambulatorios de la red, sin lograr buenos resultados. Hasta que llegó a una de las residencias de María Ayuda, por solicitud del tribunal, en donde, en un principio tenía un pronóstico lapidario por tener problemas conductuales y de aprendizaje.

Con el paso del tiempo, comenzó a adaptarse, a generar lazos con sus compañeras, a sentirse segura y a mostrar avances, moldeándose desde la base del amor. Sus progresos en el colegio han sido maravillosos, bajo un gran trabajo de estímulo y estructura, pasando de curso con distinción y siendo reconocida por sus compañeros, además de hacer hermosas amistades y comenzar un taller de deportes que le otorgó una beca para una escuela de fútbol que queda cerca del hogar.

Gracias a la labor de la Corporación, de comenzar a buscar familia y vínculos cercanos a las niñas y adolescentes de los hogares, es que apareció un hermano mayor, quien no dudó un segundo en hacerse cargo de la situación de la pequeña de manera responsable y querer llevársela a vivir, en un mediano plazo, a su hogar que se encuentra rodeado de un poderoso y sano círculo familiar.

Los trabajos de vínculo entre ellos seguirán ocurriendo y su hermano, quien hace unas semanas fue su padrino de bautizo y primera comunión, continuará visitando a Luz con frecuencia, llamándola todos los días y llevándole sus colaciones, como lo ha hecho durante este tiempo, cumpliendo la promesa que le hizo: desde que la encontró, nunca más iban a volver a separarse.

Este es un trabajo desde el modelo institucional de María Ayuda que marca la diferencia. Trabajar desde los vínculos, trabajar la figura de la Mater, de la contención y la protección es lo que nos permite conectarnos con las chicas para poder trabajar con ellas y sus familias de forma segura.