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Negligencia parental: principal causa de ingreso a las residencias


Según cifras oficiales entregadas por los Tribunales de Familia, un 78% de los niños y adolescentes que ingresan a las residencias de María Ayuda lo hace por causas de negligencia parental, mientras que un 19% lo hace por abuso o violencia sexual.

Son más de 700 niños, niñas y adolescentes los que acoge María Ayuda anualmente. Niños, niñas y adolescentes que han sido víctimas de maltrato, abuso, negligencias y vulneración de sus derechos y que, a través de la orden exclusiva de un juez, buscan ser tratados en residencias o a través de programas de ayuda ambulatorios.

“Cualquier niño que ingrese a una residencia, siempre lo hace a través de una orden judicial y eso es muy importante aclararlo, no es decisión del la institución ni tampoco de la familia. Siempre tiene que haber una orden de un juez, tanto para el ingreso como para el egreso”, cuenta Ximena Calcagni, Directora Social del María Ayuda.

Dentro de las mayores causas de ingreso a las residencias de María Ayuda está la negligencia parental con un 78%. Esta causa se explica como situaciones de violencia, maltrato, uso y abuso de alcohol o drogas por parte de los padres -o adultos que estén a su cuidado- temas de vagancia, deserción escolar colegio y situaciones de calle. Por otro lado, padres que no están habilitados o no están presentes y dejan a sus hijos solos, situaciones que, en la práctica, deben ser bien analizadas.

“Para que un niño entre a una residencia, generalmente tiene que haber una situación multicausal, no es solamente una variable. Por eso la negligencia parental aparece como un conjunto de variables en donde los adultos no tienen las competencias ni las condiciones de cuidado que un niño o una niña necesita”, declara Ximena.

¿Cómo se decide si un niño entra al Sename o a una casa de acogida alternativa? El juez, cuando lleva un caso, tiene que decidir qué tan grave es la situación para al niño, niña o adolescente. Si puede ser un tratamiento ambulatorio y permanecer en su familia, se opta por un programa de este tipo. Si se decide separarlo de la familia, existen dos opciones de cuidado alternativo : una es familias de acogida y la otra una residencias, y en este caso el juez considera las residencias que le corresponde territorialmente –al niño, niña o adolescente- dentro de las que tienen vacantes y se ajustan al perfil del niño o niña que requiere internación, según eso, se hace la selección. Aquí entran tanto residencias del Estado (CREAD) como organismos colaboradores (OCAS).

Por otro lado, no es una consecuencia exclusiva la situación socio-económica que tenga el niño, niña o adolescente a la hora de optar por un tratamiento ambulatorio o residencia. Al respecto, la Directora Social enfatiza que es importante “no debemos estigmatizar el tema de la pobreza, porque hay gente que está en situación de pobreza que cuida muy bien a sus hijos. Aquí el tema central es cómo les enseñamos a los adultos a cuidar a sus hijos”, concluye.