historia
Más de 30 años trabajando con niños, niñas y familias en riesgo social.

Historia

De un anhelo del Padre Hernán
a la expansión por Chile y el mundo

María Ayuda es una corporación de beneficencia sin fines de lucro, que lleva más de 33 años trabajando con niños, niñas y familias en riesgo social, en muchos casos víctimas de maltrato y abuso sexual. Hoy  tiene a 400 personas contratadas a nivel nacional, cuenta con más de 200 voluntarios, 19 programas sociales, y actualmente atiende a más  de 500  niños, niñas y sus familias mensualmente.

Los comienzos de la Corporación se remontan a 1983, cuando el Padre Hernán Alessandri Morandé, desarrollaba su labor pastoral en el trabajo con familias. Sin embargo, fue impactado profundamente por los comentarios que recibía sobre niñas que se prostituían, incluso a la luz del día, en los sectores del Parque Bustamante (Providencia), Rotonda Quilín y Rotonda del Paradero 14 de Vicuña Mackenna (ambas en La Florida).

La prostitución infantil era un tema tabú en esa época, las niñas víctimas de maltratos no contaban con ningún tipo de ayuda y el abuso sexual que sufrían era un hecho que vivía en la oscuridad.

La fuerte crisis económica de los ochenta hizo que éste y otros fenómenos sociales se agravaran aún más, hasta que la visión del Padre Hernán Alessandri Morandé, miembro de la Comunidad de los Padres de Schoenstatt, y la solidaridad de un grupo de familias, dieron vida a María Ayuda, lo que le  permitió a estas niñas resignificar su dignidad.

El Padre Hernán sabía que alguien debía hacer algo por ellas, y que el Estado no contaba con la capacidad necesaria para atender problemas tan específicos, condición que era aún más fuerte en los tiempos de la crisis financiera de comienzos de los ochenta. Por ello, decidió recurrir a la solidaridad de la sociedad civil y convocó a un grupo de familias para que le ayudaran a establecer la primera casa de acogida para estas niñas. A partir de allí, desarrolló un modelo pedagógico para trabajar con ellas, basado en tres pilares:

1) Resignificar  su dignidad.

2) La experiencia de hogar y de familia.

3) Pedagogía de los vínculos: relaciones sanas consigo mismo, con los demás y con Dios.

En un principio, los aportes monetarios venían de las propias familias y de otros voluntarios. Luego, gracias a la donación de un amplio terreno en Maipú y de los contactos hechos por el Padre Hernán, se creó una villa con 12 casas equipadas donde se acogía a 9 niñas en cada una, y además la casa del cuidador. Allí, un grupo compuesto por psicólogos, asistentes sociales y educadores, se encargaría de contener las necesidades psicológicas, intelectuales y físicas de las menores.

María Ayuda fue creciendo y ampliando su acción hacia niños y niñas en Santiago, y otras ciudades de Chile, a través de distintos tipos de programas sociales (hogares, casas de acogida, centros de atención, educación).

Con el nuevo siglo, la corporación extendió su labor también hacia fuera del país, específicamente a Burundi (en África Oriental), España y Perú.

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