Noticias

Cuando la familia es irremplazable


Han pasado pocos días desde la misa de despedida en Curicó, de una de nuestras niñas adolescentes, Kimberly, que sufría de una severa depresión, que la llevó muchas veces a estar hospitalizada por la angustia que sufría. A pesar de todos los cuidados del Hogar donde residía, el cariño, el amor, la compañía, no pudo con su vida. Su grito desesperado era el no tener familia, un papá o una mamá donde cobijarse en esa difícil etapa de su vida.

He pensado en la fundación de nuestra obra de María Ayuda, hace 36 años, en lo certero del diagnóstico del tiempo de su fundador, el padre Hernán Alessandri, cuando nos decía, que María Ayuda tiene que ayudar a que la familia en pobreza no muera. Tantas veces enseñó, escribió, dio cursos, en ambientes de pobreza material, sabiendo que allí especialmente se estaba produciendo la “la descomposición de la familia chilena.”

¿Por qué insistía tanto en este aspecto del desarrollo social de un pueblo? Porque la familia es y será siempre el más íntimo lugar del compartir humano. Porque había experimentado además en sus innumerables visitas a familias donde trabajó, que esa era el lugar íntimo donde se comparte la vida de Dios, la vida del espíritu, lo más sagrado del ser humano. La fe, el amor de Cristo, la esperanza que él trajo, la oración y tantas vivencias humanas y religiosas. Por eso repetía en sus cursos una y otra vez, que la “la familia nos es solo la célula fundamental de la Iglesia, sino también, en sí misma una verdadera Iglesia doméstica, es decir, la familia es la Iglesia”.

Aquello que el Padre Hernán vislumbró hace más de tres décadas, el comienzo de la muerte de la familia chilena en pobreza, lo hemos palpado en tantos niños, niñas y adolescentes que llegan a nuestros hogares, y en estos días en una forma dramática, en la partida de una de las nuestras, Kimberly, quien nunca pudo comprender desde su enfermedad la ausencia de aquel lugar irremplazable que es su propia familia.

Quizás podamos comprender nosotros con más claridad, pensando en muchos que viven situaciones similares, lo que él nos decía:  que “cuando los vínculos familiares se corrompen, es toda la cultura de ese pueblo la que inicia un proceso de descomposición”.

 

Padre Francisco Pereira O.

Director Pastoral

María ayuda