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Carta al Director: Desafíos por la infancia


Recuerdo haber presenciado hace dos años, en un humilde cementerio de Tiltil, el profundo dolor de una familia que sepultaba a su hija de 11 años. Desde ese sentimiento de impotencia por sentir que les fallamos a esa niña y a su familia, paso hoy a sentir mucha esperanza al presenciar la creación de la Subsecretaría de la Niñez.

La nueva Subsecretaría de la Niñez, la creación del Defensor del Niño, la reciente presentación de una ley que aumenta la subvención a las residencias de organismos colaboradores, la instalación de la Mesa de Trabajo por la Infancia y la preocupación de todo un país que quiere ser parte de la solución del grave problema de la infancia vulnerada en Chile, son todos indicadores de que vamos por un buen camino.

Es un camino largo y difícil. Hoy tenemos el foco en las residencias y de verdad se agradece, ya que han estado muy poco priorizadas en las políticas públicas por todos los gobiernos anteriores de todos los sectores políticos. Por eso, el aumento de financiamiento a los organismos colaboradores del Sename sugerido por el Gobierno, es una de las medidas urgentes que debemos tomar para mejorar el impacto de lo que hacemos por los niños y niñas que atendemos.

Sabemos que esta mejora de calidad no se logra solo con más recursos, sino con un trabajo intersectorial efectivo, con una definición de estándares óptimos adecuada a la realidad chilena, con un trabajo preventivo con las familias, con información fidedigna y oportuna de los niños, con la especialización de la salud mental, con el mejoramiento de los procesos de adopción y los programas ambulatorios, con una mejor calificación de los profesionales que trabajan con niños formando y capacitando adecuadamente, y con una asesoría jurídica adecuada para los niños y sus causas, entre otras medidas.

Pero el desafío va mucho más allá buscando priorizar la prevención, alerta temprana y en la inclusión de una mirada más integral para el sistema de protección de la infancia que incluya a los más de cuatro millones de niños, niñas y adolescentes de nuestro país. Debemos adaptar la legislación a los estándares de la Convención de los Derechos del Niño con una buena ley de garantía que cree una protección administrativa con el objetivo de resolver temas mucho antes que estos se judicialicen. Debemos visibilizar a los niños como sujetos de derecho cambiando así la cultura y el paradigma de la infancia en Chile.

El Mercurio, 18 de abril

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